Beneficios de las aguas termales



Una escapada a un entorno privilegiado, donde se pueda disfrutar de las aguas minero-medicinales y sus termas con propiedades curativas. Inhalar, beber y bañarse en estas aguas 'milagrosas' puede ayudar a evitar catarros, artrosis, lumbalgias y otros dolores articulares. Darse un respiro y escapar a un balneario; otoño es la estación ideal para disfrutar de la naturaleza y dar un gustazo al cuerpo ahora que se empieza a sufrir esos pequeños achaques provocados por la bajada de las temperaturas. 

El agua, además de ser una fuente de vida indispensable nos mantiene hidratados, por dentro y por fuera, ayudando a regular el exceso de grasa,  mejorando la elasticidad de la piel y calmando las irritaciones cutáneas tan propias de la temporada estival, también de estimular la actividad enzimática de la piel, evitando su deterioro, y otros beneficios realmente interesantes.

Por ejemplo: previene los problemas crónicos en vías respiratorias como catarros, rinitis, faringitis, sinusitis, bronquitis o asma. Pasar un ratito en una cámara de sal, por ejemplo, es el tratamiento ideal para las alergias. Si se tiene problemas de retención de líquidos, edemas, varices o se sufre el síndrome de las piernas cansadas, se nota un alivio casi instantáneo al sumergirse en las piscinas termales, calmando los dolores osteoarticulares.
Se ha demostrado mediante un estudio que las propiedades antioxidantes de las aguas termales permiten frenar el avance de los radicales libres y retrasar el proceso de envejecimiento celular.

La investigación, en la que participaron médicos hidrólogos, un especialista en farmacia, en biología y un técnico de laboratorio, se llevó a cabo en una estación termal en Jaraba, Zaragoza, con el seguimiento del equipo médico del centro. Las aguas del balneario -declaradas de utilidad pública-, están clasificadas como oligometálicas de media mineralización, cálcicas, magnésicas, bicarbonatadas mixtas y ligeramente radiactivas. Por lo que poseen propiedades calmantes y anti-irritantes.

El agua termal de Jaraba es rica en sulfatos que aportan elasticidad a la piel, también en calcio y magnesio que estimulan la función activadora de actividad enzimática de la piel.
Asimismo sus propiedades dermatológicas provienen de su alta composición en sodio y cloruros que contribuyen a regular el exceso de grasa, a controlar el equilibrio hídrico de la piel y calmar la irritación cutánea.

El estudio se llevó a cabo durante 14 días, en tres estaciones diferentes del año y en diferentes horas, con 120 voluntarios que se sometieron a diferentes técnicas termales en las que ingerían el agua, la inhalaban y recibían tratamientos por vía tópica, mediante la absorción del agua a través de la piel. Se prescribió la ingesta de 1,8 litros de agua minero-medicinal en tres tomas al día; se realizaron baños termales a una temperatura entre 37 y 38 grados centígrados con una duración de diez minutos; chorros a media presión y a temperatura entre 39 y 42 grados centígrados. También permanecieron en una sala de vapor termal durante diez minutos.

Los expertos concluyeron que la balneoterapia con las aguas bicarbonatadas sulfatadas de los balnearios, de Jaraba, "tiene un efecto barredor de radicales libres, que demora el proceso de envejecimiento independientemente de la edad o el sexo. Esto podría abrir una nueva vía terapéutica para tratar los procesos degenerativos, actuando también contra el propio proceso natural de envejecimiento y retrasando su avance", concluye el estudio.
Así que, cuando se tenga ganas de recargar las pilas nada mejor que pensar un poco en la recuperación del cuerpo, y consentirlo con una buena dosis de mimos termales.

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